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ZAIN DEZAGUN URDAIBAI ELK.
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El ladrillo invade los pueblos de la costa vizcaína
Los ayuntamientos del litoral deberán cambiar sus normas urbanísticas para construir 38.000 viviendas Las instituciones quieren dar carpetazo a las urbanizaciones y crear núcleos con bloques de pisos
J. MUÑOZ j. munoz@diario-elcorreo.com/BILBAO
Los ayuntamientos de la costa vizcaína deberán modificar sus planes urbanísticos para posibilitar la construcción de, al menos, 38.000 viviendas en los próximos ocho años. Así se desprende del Plan Territorial Parcial del Bilbao Metropolitano y del avance provisional para las comarcas de Gernika y Markina. Esos documentos, que son elaborados por la Diputación vizcaína y se conocen por las siglas PTP, enumeran los suelos no urbanizables que los municipios deberán recalificar para construir nuevos barrios. Pero también señalan otros terrenos que ya son edificables, y en los que se levantarán bloques de viviendas en vez de chalés o adosados, como estaba previsto en un principio.
Esta sustitución de casas por pisos, que se denomina redensificación, es lo que ha suscitado una fuerte contestación social en Bakio y en el barrio getxotarra de Andra Mari en vísperas de las elecciones municipales. La polémica ha obligado al candidato del PNV a la Alcaldía de Getxo, Imanol Landa, a desmarcarse del proyecto para edificar 8.368 viviendas en Andra Mari, una idea que había sido presentada por el equipo de gobierno en el que él mismo ejerce como teniente de alcalde. De repente, el futuro urbanístico de Vizcaya comienza a interesar a la sociedad y los partidos tienen que desplegar todo su poder de persuasión.
«El suelo es un bien escaso», recalca Martín Arregi, director de Ordenación Territorial del Gobierno vasco, cuyo departamento es el que aprueba los PTP que le presenta el Gobierno foral. «La filosofía de esos planes -argumenta- no es ocupar cada vez más suelo, como ocurría hasta ahora, sino recurrir primero al que tenemos a mano. A su modo de ver, los proyectos de Getxo y Bakio responden a ese principio, pues sólo afectan a solares donde estaba previsto construir. «No era aceptable dedicar todo el espacio de Andra Mari a los chalés», asevera Arregi.
Los ayuntamientos de Getxo y Bakio han sido los primeros que han planteado a los vecinos dar carpetazo a las urbanizaciones alejadas entre sí para reunir a la población en núcleos próximos a las carreteras, el tren o el metro. Es el nuevo modelo que les han impuesto la Diputación, el Gobierno autónomo y la Ley vasca del Suelo para racionalizar el transporte público, los servicios municipales, la seguridad ciudadana, la sanidad y la educación. Pero las instituciones también quieren estar preparadas para un aumento de la demanda de pisos, que podría generarse no porque aumente la población, sino porque los hogares serán cada vez más pequeños, de manera que las mismas personas se repartirán en más viviendas.
Estimaciones
Pero este discurso 'técnico' no ha calado en los ciudadanos y especialmente entre los vecinos de Getxo y Bakio, que se han agrupado en plataformas contrarias a las megaexpansiones. El director foral de Urbanismo, José Ignacio Ibáñez, sale al paso de esos recelos y explica que la hipotética 'pared' tendrá alturas razonables y aprovechará mejor el terreno disponible, dejando más espacios libres. «Además -prosigue-, las viviendas que contemplan los PTP son estimaciones. Los ayuntamientos habrán de concretarlas en sus normativas urbanísticas, utilizando para ello una compleja fórmula establecida de antemano». Al final de ese proceso, el número real de pisos puede desviarse de la previsión inicial si las circunstancias del municipio cambian cuando se revise el planeamiento.
Sea cual fuere la cifra definitiva, una 'pared de ladrillo' de 38.000 nuevas viviendas entre Somorrostro y Ondarroa no le parece excesiva a los promotores vizcaínos agrupados en Ascobi. «En Vizcaya ya nos movemos entre 4.000 y 5.000 pisos nuevos anuales. Si lo comparamos con la población, es un nivel bajo, de modo que esas previsiones no son exageradas para ocho años», indica Antonio Calvo, asesor jurídico de la entidad.
Sin embargo, al letrado sí le resulta paradójico que la sociedad recupere a comienzos del siglo XXI algunos conceptos urbanísticos del anterior, pero corregidos. «Las reglas del urbanismo no son atemporales -constata-. La densidad exagerada de los años 60 fue reemplazada por urbanizaciones. Quienes se instalaron en ellas han envejecido y regresan a la ciudad. Volvemos a densidades altas en sitios concretos, aunque no tanto como antes».
Esa tendencia se irá plasmando en los quince PTP que abarcarán todo el territorio de Euskadi, seis de los cuales corresponderán a Vizcaya; otros seis, a Guipúzcoa y tres más, a Álava. El más relevante es el plan del Bilbao Metropolitano, que afecta a casi a la mitad de la población vasca y entró en vigor en noviembre pasado. No obstante, el PTP definitivo para las áreas de Gernika y Markina, que comprende la reserva de Urdaibai, también estará listo este mes. «Acentuará el proteccionismo porque la Reserva de la Biosfera es un espacio privilegiado», indica Arregi.
Tampoco tardará en conocerse un segundo avance del PTP para Mungialdea, comarca a la que pertenece Bakio. Como en los casos anteriores, la Diputación vizcaína se encarga de elaborar ese texto y de someterlo a la aprobación del Gobierno vasco, pero siempre con el mismo criterio: diseñar un trazado residencial continuo, formado por bloques de pisos.
El gran debate
Por dónde discurrirá ese trazado será, previsiblemente, el gran debate de la próxima legislatura municipal, ya que los ayuntamientos disponen de dos años para acomodarse a los PTP. Los vecinos que residen en chalés temen que los nuevos planes levanten un muro de hormigón junto a sus jardines. Los partidos ya velan armas para la batalla. «Plantear tantos miles de viviendas, como hace el PTP del Bilbao Metropolitano, no es sostenible», sostiene Fernando Hevia, arquitecto urbanista, coordinador de Aralar en Vizcaya y uno de los expertos que participaron en la ardua negociación de la Ley vasca del Suelo. A su juicio, la edificación en la costa vizcaína se debate entre dos normas legales contradictorias. «Por un lado -explica-, tenemos la reciente ley vasca, que es restrictiva a la hora de reclasificar nuevos terrenos. Por otro lado, está la legislación básica del Estado, que permite recalificar solares porque se gestó cuando nadie cuestionaba la expansión de los municipios». Para Hevia, el desarrollo previsto en el litoral es más propio del enfoque estatal, razón por la cual habría que frenarlo y cambiar el PTP del Gran Bilbao.
«El enfoque de la legislación estatal -prosigue Hevia- ha conseguido que municipios como Getxo y Sopelana se disputen la expansión entre ellos; y no sólo en las primeras residencias, sino en las segundas. El problema es que, a medida que las reservas de suelo se agotan, te aproximas a la costa en vez de protegerla». Según el arquitecto, el municipio de Bakio resume ese proceso, pues «tiene más viviendas de veraneo que habitantes empadronados; su planeamiento agota el suelo apto para ser urbanizado, sin apenas VPO, y se acerca en exceso al biotopo de Gaztelugatxe».
Esta sustitución de casas por pisos, que se denomina redensificación, es lo que ha suscitado una fuerte contestación social en Bakio y en el barrio getxotarra de Andra Mari en vísperas de las elecciones municipales. La polémica ha obligado al candidato del PNV a la Alcaldía de Getxo, Imanol Landa, a desmarcarse del proyecto para edificar 8.368 viviendas en Andra Mari, una idea que había sido presentada por el equipo de gobierno en el que él mismo ejerce como teniente de alcalde. De repente, el futuro urbanístico de Vizcaya comienza a interesar a la sociedad y los partidos tienen que desplegar todo su poder de persuasión.
«El suelo es un bien escaso», recalca Martín Arregi, director de Ordenación Territorial del Gobierno vasco, cuyo departamento es el que aprueba los PTP que le presenta el Gobierno foral. «La filosofía de esos planes -argumenta- no es ocupar cada vez más suelo, como ocurría hasta ahora, sino recurrir primero al que tenemos a mano. A su modo de ver, los proyectos de Getxo y Bakio responden a ese principio, pues sólo afectan a solares donde estaba previsto construir. «No era aceptable dedicar todo el espacio de Andra Mari a los chalés», asevera Arregi.
Los ayuntamientos de Getxo y Bakio han sido los primeros que han planteado a los vecinos dar carpetazo a las urbanizaciones alejadas entre sí para reunir a la población en núcleos próximos a las carreteras, el tren o el metro. Es el nuevo modelo que les han impuesto la Diputación, el Gobierno autónomo y la Ley vasca del Suelo para racionalizar el transporte público, los servicios municipales, la seguridad ciudadana, la sanidad y la educación. Pero las instituciones también quieren estar preparadas para un aumento de la demanda de pisos, que podría generarse no porque aumente la población, sino porque los hogares serán cada vez más pequeños, de manera que las mismas personas se repartirán en más viviendas.
Estimaciones
Pero este discurso 'técnico' no ha calado en los ciudadanos y especialmente entre los vecinos de Getxo y Bakio, que se han agrupado en plataformas contrarias a las megaexpansiones. El director foral de Urbanismo, José Ignacio Ibáñez, sale al paso de esos recelos y explica que la hipotética 'pared' tendrá alturas razonables y aprovechará mejor el terreno disponible, dejando más espacios libres. «Además -prosigue-, las viviendas que contemplan los PTP son estimaciones. Los ayuntamientos habrán de concretarlas en sus normativas urbanísticas, utilizando para ello una compleja fórmula establecida de antemano». Al final de ese proceso, el número real de pisos puede desviarse de la previsión inicial si las circunstancias del municipio cambian cuando se revise el planeamiento.
Sea cual fuere la cifra definitiva, una 'pared de ladrillo' de 38.000 nuevas viviendas entre Somorrostro y Ondarroa no le parece excesiva a los promotores vizcaínos agrupados en Ascobi. «En Vizcaya ya nos movemos entre 4.000 y 5.000 pisos nuevos anuales. Si lo comparamos con la población, es un nivel bajo, de modo que esas previsiones no son exageradas para ocho años», indica Antonio Calvo, asesor jurídico de la entidad.
Sin embargo, al letrado sí le resulta paradójico que la sociedad recupere a comienzos del siglo XXI algunos conceptos urbanísticos del anterior, pero corregidos. «Las reglas del urbanismo no son atemporales -constata-. La densidad exagerada de los años 60 fue reemplazada por urbanizaciones. Quienes se instalaron en ellas han envejecido y regresan a la ciudad. Volvemos a densidades altas en sitios concretos, aunque no tanto como antes».
Esa tendencia se irá plasmando en los quince PTP que abarcarán todo el territorio de Euskadi, seis de los cuales corresponderán a Vizcaya; otros seis, a Guipúzcoa y tres más, a Álava. El más relevante es el plan del Bilbao Metropolitano, que afecta a casi a la mitad de la población vasca y entró en vigor en noviembre pasado. No obstante, el PTP definitivo para las áreas de Gernika y Markina, que comprende la reserva de Urdaibai, también estará listo este mes. «Acentuará el proteccionismo porque la Reserva de la Biosfera es un espacio privilegiado», indica Arregi.
Tampoco tardará en conocerse un segundo avance del PTP para Mungialdea, comarca a la que pertenece Bakio. Como en los casos anteriores, la Diputación vizcaína se encarga de elaborar ese texto y de someterlo a la aprobación del Gobierno vasco, pero siempre con el mismo criterio: diseñar un trazado residencial continuo, formado por bloques de pisos.
El gran debate
Por dónde discurrirá ese trazado será, previsiblemente, el gran debate de la próxima legislatura municipal, ya que los ayuntamientos disponen de dos años para acomodarse a los PTP. Los vecinos que residen en chalés temen que los nuevos planes levanten un muro de hormigón junto a sus jardines. Los partidos ya velan armas para la batalla. «Plantear tantos miles de viviendas, como hace el PTP del Bilbao Metropolitano, no es sostenible», sostiene Fernando Hevia, arquitecto urbanista, coordinador de Aralar en Vizcaya y uno de los expertos que participaron en la ardua negociación de la Ley vasca del Suelo. A su juicio, la edificación en la costa vizcaína se debate entre dos normas legales contradictorias. «Por un lado -explica-, tenemos la reciente ley vasca, que es restrictiva a la hora de reclasificar nuevos terrenos. Por otro lado, está la legislación básica del Estado, que permite recalificar solares porque se gestó cuando nadie cuestionaba la expansión de los municipios». Para Hevia, el desarrollo previsto en el litoral es más propio del enfoque estatal, razón por la cual habría que frenarlo y cambiar el PTP del Gran Bilbao.
«El enfoque de la legislación estatal -prosigue Hevia- ha conseguido que municipios como Getxo y Sopelana se disputen la expansión entre ellos; y no sólo en las primeras residencias, sino en las segundas. El problema es que, a medida que las reservas de suelo se agotan, te aproximas a la costa en vez de protegerla». Según el arquitecto, el municipio de Bakio resume ese proceso, pues «tiene más viviendas de veraneo que habitantes empadronados; su planeamiento agota el suelo apto para ser urbanizado, sin apenas VPO, y se acerca en exceso al biotopo de Gaztelugatxe».
VIZCAYA
Freno a las segundas residencias en Mundaka, Sukarrieta y Busturia
J. M./BILBAO
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El avance del Plan Territorial Parcial (PTP) para las zonas de Gernika y Markina calcula que ambas comarcas necesitarán 9.600 viviendas nuevas en los próximos años; sin embargo, corta en seco la expansión de las segundas residencias en algunas localidades que tradicionalmente multiplican su población flotante durante los meses estivales.
A expensas de lo que establezca el documento definitivo, en principio se excluye la edificación de casas de veraneo en las localidades de Mundaka, Sukarrieta, Busturia, Murueta, Forua, Morga, Mendata, Arratzu, Kortezubi, Ereño, Gautegiz-Arteaga, Nabarniz, Aulesti, Amoroto, Gizaburuaga y Munitibar-Arbatzegi-Gerrikaitz.
Según el avance del PTP, al que se puede acceder desde la página web de la Diputación, esta medida restrictiva trata de corregir la saturación que se registra en algunas localidades de la costa e intenta proteger otras que todavía conservan un carácter eminentemente rural.
Para lograr ese objetivo, los autores del documento definen «una línea de actuación clara frente al fenómeno de la segunda residencia (...) con el fin de preservar el territorio de una urbanización indiscriminada y controlar un exceso de población en la temporada estival que acabe por constituir una carga para los núcleos que no están preparados para ello».
A expensas de lo que establezca el documento definitivo, en principio se excluye la edificación de casas de veraneo en las localidades de Mundaka, Sukarrieta, Busturia, Murueta, Forua, Morga, Mendata, Arratzu, Kortezubi, Ereño, Gautegiz-Arteaga, Nabarniz, Aulesti, Amoroto, Gizaburuaga y Munitibar-Arbatzegi-Gerrikaitz.
Según el avance del PTP, al que se puede acceder desde la página web de la Diputación, esta medida restrictiva trata de corregir la saturación que se registra en algunas localidades de la costa e intenta proteger otras que todavía conservan un carácter eminentemente rural.
Para lograr ese objetivo, los autores del documento definen «una línea de actuación clara frente al fenómeno de la segunda residencia (...) con el fin de preservar el territorio de una urbanización indiscriminada y controlar un exceso de población en la temporada estival que acabe por constituir una carga para los núcleos que no están preparados para ello».
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